Mi comunidad

He de decir que mientras intentaba escribir la entrada de este día, me ha saltado alguna que otra lagrimilla recordando los momentos bonitos, sinceros y de apoyo que he vivido con mi comunidad. Lo he dejado claro desde un inicio, mi objetivo con este blog es ofrecer información tanto de fuentes académicas como de experiencias personales, que demuestren lo bueno, bonito y necesario que es la vida en comunidad. 

Es por ello, que hoy me centraré en la experiencia personal que he vivido, y vivo actualmente, con mi comunidad. 

Para empezar me gustaría expresar mi más profundo agradecimiento y admiración a la asociación a la que pertenezco, "Amig@s de Marruecos", un espacio que no solo representa una organización, sino que se ha convertido en mi comunidad, mi lugar seguro, mi refugio y mi hogar emocional. Para mí, formar parte de esta asociación es mucho más que pertenecer a un grupo o a un equipo; es la sensación de pertenecer a algo tan significativo, saber que siempre seré respaldada y apoyada en un entorno que me hace sentir valorada y segura. 

La asociación Amig@s de Marruecos me ha ayudado a reconectar con mis orígenes, algo que siempre había anhelado desde el momento que nací en un país donde nadie quería hacerme sentir parte. Durante toda mi vida, he enfrentado una crisis de identidad bastante grave al estar envuelta entre dos culturas tan diferentes, sin nunca haberme sentido aceptada o acogida por aquella en la que vivo. Gracias a esta comunidad, he encontrado el espacio necesario para batallar con esos sentimientos, descubrir quién soy y de dónde vengo, pero sobre todo, esta comunidad me ha permitido reforzar mi identidad como persona.

Lo más bonito y especial de esta experiencia es que, a pesar de yo vivir en el País Vasco, y que la sede de la asociación esté en Granada, amor y apoyo nunca me ha faltado. La comunicación entre nosotros es constante, asertiva y genuina, lo que ha permitido y facilitado mantener la unión a pesar de la distancia.

Hace apenas un par de días volví de un viaje inolvidable organizado por la asociación. Participamos en un programa Erasmus+ en colaboración con la Universidad de Cadi Ayyad de Marrakech, concretamente con la Facultad de Ciencias Legales, Económicas y Sociales de Kelaa des Sraghna, una ciudad donde las instalaciones de la facultad aún están en proceso de construcción. Durante este programa aprendimos mi comunidad y yo habilidades esenciales para poder liderar un equipo, la comunicación efectiva y la gestión de proyectos internacionales. Estas lecciones no solo me han enriquecido académicamente, sino que también han permitido que conozca mejor el contexto universitario de mi querido país, Marruecos, algo que ha sido invaluable para mí.

Pero este viaje no fue solo académico. Como asociación, nuestro principal propósito es ayudar a las personas inmigrantes a mejorar sus condiciones en España en cualquier ámbito que lo precisen, desde el ámbito jurídico, el social, el psicológico hasta el sanitario. Es cierto, que tanto las personas que somos voluntarias en esta asociación como las personas con las que trabajamos somos mayoritariamente marroquíes, por ello, aprovechar este viaje para conocer más sobre Marruecos fue fundamental. Visitamos tanto zonas rurales como urbanas y aunque la mayor parte del tiempo estuvimos en Kelaa des Sraghna, dónde se llevó a cabo la formación, también exploramos las famosas ciudades de Tánger y Marrakech, aunque las que más tocaron nuestro corazón fueron Demnat y los pueblos colindantes, ya que estas son las que más mantienen la verdadera tradición y cultura marroquí de colectivismo y recibimiento, entre otras. Personalmente, esta fue una experiencia transformadora, ya que nunca antes había visitado estas regiones de Marruecos, conocerlas me ayudó a conectar de manera más profunda con mi cultura, mi gente y mi historia.

Este viaje me ha permitido conocer y aprender muchísimo sobre mis raíces y, finalmente, comprender de dónde vengo y quién soy. Este entendimiento ha reforzado mi identidad y me ha llenado de orgullo. Sin duda, la Asociación "Amig@s de Marruecos" ha sido el pilar que ha hecho posible que experimente todas estas emociones y aprendizajes.

En un mundo donde muchas veces nos sentimos incomprendidas, desconectadas y aisladas, ser parte de una comunidad es más necesario que nunca. La Asociación "Amig@s de Marruecos" no solo ha llenado ese vacío que he tenido toda mi vida, sino que me ha brindado un lugar al que pertenecer, donde me siento escuchada, comprendida y sobre todo valorada. Es por ello que siempre estaré agradecida y comprometida con esta maravillosa familia que ha transformado mi vida.

Gracias por ser mi comunidad, por ser mi hogar, kanebghikom a todos/as y cada uno/a de vosotros/as.

Me gustaría compartir con vosotros/as algunas imágenes de lo bonito que ha sido este viaje;

Formación en comunidad:

Una vez finalizada la formación, nos sacamos una foto junto al alumnado y el profesorado de la Universidad. 
(Elaboración propia)

Paseo nocturno en Kelaa Des Sraghna:

Cuando mi comunidad y yo salimos a comprar galletas y dulces típicos marroquíes para comer mientras paseábamos por las calles de Kelaa Des Sraghna.
(Elaboración propia)


Juntas en un Riyad:

Una fotito en uno de los espejos del Ryad (casa típica marroquí) donde nos hospedamos el día que conocimos el pueblo "Demnate", ubicado a una distancia de 101km de Marrakech.
(Elaboración propia)





Paseo turístico en Demant:
Fuimos a conocer el pueblo "Demnat" y sus famosas cuevas llamadas "Iminifri", lugar turístico y emblemático del pueblo.
(Elaboración propia)

Conociendo Marrakech:

Una foto preciosa, delante de la famosa mezquita de Marrakech "Kutubía" ubicada cerca de la plaza Jamaa el Fna.
(Elaboración propia)

En familia:

Una foto de cuando estábamos en "Azriaat" un pueblo alejado a unos 20km de Kelaa Des Sraghna, zona rural, tranquila y alejada del ruido que trae la vida urbana. Se trata del lugar de origen del presidente de la asociación y dónde nos sentimos increíblemente bien recibidos y tratados con hospitalidad por parte de su familia. Demostrando así que la tradición marroquí se mantiene fuertemente en las zonas más rurales.
(Elaboración propia)

También me gustaría compartir, las palabras de diferentes componentes de esta preciosa comunidad, exponiendo lo que es para ellas la vida comunitaria.

- Ser parte de una comunidad como nuestra asociación es experimentar como el apoyo y solidaridad nos permiten no solo enfrentar dificultades, sino también alcanzar sueños, que juntos se hacen más grandes (Jami, R. 2024)

- Vivir sabiendo que si necesitas llorar tienes varios hombros esperándote es algo indescriptible (Hammou, A. 2024)

- La construcción de lazos de confianza que crean un entorno donde el apoyo mutuo, el respeto, y el amor son siempre la base (Amzil, S. 2024)

- Conexión con un grupo de personas que puedes no conocer del todo pero aún así sentir que son tu segunda familia y poder mostrarse tal y como realmente eres sin aparentar (Bouazyz, H. 2024)

- El sentimiento de pertenencia sin ni siquiera intentarlo (Hammou, S. 2024)

- Compartir sueños, risas y llantos, apoyarnos y construir un hogar donde cada corazón encuentre su lugar a pesar de las diferencias.(Faragi, S. 2024)

- Vivir en comunidad es dormir tranquilamente sabiendo que siempre estarás protegido y bien cuidado (El Haddad, A. 2024)

Pues bueno, creo que con estas preciosas palabras de mi bellísima gente os podéis hacer una idea de lo valiosa y necesaria que es la vida comunitaria.

Por otro lado, al reflexionar sobre mi experiencia personal con mi comunidad y contrastarla con algunas ideas teóricas, me doy cuenta de lo importante que es no caer en la tentación de idealizar el concepto de comunidad. En el texto "El concepto de comunidad y trabajo social", Antonio Vito Mateo y Juan David Gómez Quintero nos muestran que la comunidad no es algo uniforme ni perfecto. Si bien puede ofrecernos un sentido de pertenencia y apoyo, también está marcada por dinámicas de poder, exclusión y tensiones internas. En mi caso, la experiencia ha sido positiva, pero no podemos olvidar que las comunidades, incluso las que parecen ser inclusivas y solidarias, a menudo se enfrentan a conflictos o a barreras que dificultan la integración real de todos sus miembros. A veces, pertenecer a un grupo implica ajustarse a ciertas expectativas, roles y, en ocasiones, lidiar con presiones sociales o culturales. Por eso, aunque mi experiencia haya sido enriquecedora, creo que es fundamental cuestionar y analizar cómo funcionan realmente las comunidades, para evitar idealizarlas y reconocer los desafíos que siempre están presentes cuando hablamos de convivencia y relaciones sociales.

Referencia bibliográfica:

Eito, A. & Gómez, J. (2013). El concepto de comunidad y trabajo social. En Revista Espacios Transnacionales [En línea] No. I. Julio-Diciembre 2013. Reletran. 

Con esto y un bizcochoooo, nos vemos mañana a las ocho, o a las diez, o a las seis, jajajaja, a cuidarse!!!

- Híbrida.

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